


Preguntas Frecuentes de Medicina General
El médico de medicina general atiende problemas de salud muy diversos, desde molestias habituales como un catarro, dolor de garganta o problemas digestivos hasta el seguimiento de enfermedades crónicas. También puede ayudarte a prevenir problemas de salud y decidir si necesitas alguna prueba o la valoración de otro especialista.
No hace falta esperar a encontrarte mal para pedir cita. Puedes acudir si tienes un síntoma que no termina de desaparecer, si una molestia se repite, si necesitas revisar un problema de salud o simplemente si tienes alguna duda que quieres resolver con un profesional.
Sí. Una consulta médica también puede servir para revisar tu estado de salud, controlar factores de riesgo o resolver dudas sobre alimentación, ejercicio, vacunas, medicación o prevención.
Entre los motivos de consulta más habituales están los resfriados, infecciones, dolores de cabeza, problemas digestivos, fiebre, dolores musculares o articulares, alteraciones de la tensión, cansancio, problemas de sueño y muchas otras molestias. También realiza el seguimiento de enfermedades como la hipertensión, la diabetes o el colesterol alto.
Depende del síntoma y de cómo evolucione. Si es algo puntual y mejora en poco tiempo, puede que no sea necesario. Si dura más de lo esperado, empeora, vuelve a aparecer o simplemente te preocupa, pedir una cita puede ayudarte a saber qué está pasando.
Si tienes informes médicos, resultados de análisis o pruebas recientes, es útil llevarlos. También conviene tener a mano una lista de los medicamentos que tomas habitualmente. Y, sobre todo, intenta explicar qué te pasa, desde cuándo y si has notado algún cambio.
Por supuesto. Es bastante habitual acudir con más de una duda o molestia. Si tienes varios temas que quieres comentar, es buena idea apuntarlos antes de la cita para no olvidarte de ninguno.
En algunos casos puede estar indicada una analítica como parte del control de determinados factores de riesgo o enfermedades. Sin embargo, no todas las personas necesitan hacerse análisis de forma rutinaria y las pruebas deben adaptarse a cada caso.
No existe una frecuencia que sirva para todo el mundo. La necesidad de revisiones depende de tu edad, antecedentes, enfermedades previas y factores de riesgo. Tu médico puede indicarte qué controles son adecuados en tu caso.
Depende de la persona y del motivo de la revisión. Habitualmente se revisan los antecedentes y los hábitos de salud, se toman algunas constantes y se realiza una exploración. Si hay algún motivo para ello, pueden solicitarse análisis u otras pruebas.
Sí. El dolor de cabeza es un motivo de consulta muy frecuente. Es importante contar al médico cómo es el dolor, desde cuándo lo tienes, con qué frecuencia aparece y si se acompaña de otros síntomas.
Si el dolor es muy intenso y aparece de forma repentina, es diferente a los dolores de cabeza que sueles tener o aparece junto con síntomas como pérdida de fuerza, dificultad para hablar, confusión o pérdida de conocimiento, necesita una valoración médica urgente.
Todos podemos sentirnos cansados en algún momento. Pero si el cansancio dura semanas, es especialmente intenso, no mejora con el descanso o aparece junto con otros síntomas, merece la pena comentarlo con un médico para buscar la causa.
Sí. Acidez, reflujo, hinchazón, diarrea, estreñimiento, náuseas o dolor abdominal son motivos habituales de consulta. El médico puede valorar los síntomas y decidir si basta con unas recomendaciones y tratamiento o si hace falta realizar alguna prueba.
Si el dolor es intenso, no mejora, va a más o aparece junto con fiebre, vómitos persistentes, sangrado u otros síntomas importantes, es conveniente buscar atención médica. Si el dolor es muy intenso o aparece de forma brusca, puede ser necesario acudir a urgencias.
La fiebre suele aparecer como respuesta del organismo a una infección, aunque puede tener otras causas. Además de la temperatura, importa cómo te encuentras y qué otros síntomas tienes. Si la fiebre es alta, dura varios días o tu estado general empeora, consulta con un profesional.
Sí. Son motivos de consulta muy habituales. Puedes hablar con tu médico sobre problemas de ansiedad, estrés, insomnio o cambios en el estado de ánimo. A partir de ahí se puede valorar qué tipo de ayuda necesitas.
Sí. El seguimiento de factores como la tensión arterial, el colesterol o la glucosa forma parte de la atención médica habitual. Si ya tienes alguno de estos problemas diagnosticado, también puede ayudarte a mantener un control adecuado.
No cambies ni suspendas por tu cuenta un tratamiento sin consultarlo, especialmente si es un medicamento que tomas de forma habitual. Explica al médico qué síntomas has notado y cuándo comenzaron. Si tienes dificultad para respirar, una hinchazón importante, pérdida de conocimiento u otra reacción grave, busca atención urgente.
Sí. Si tienes dudas sobre un diagnóstico, un tratamiento o el resultado de una prueba, puedes pedir una segunda valoración. Para ello es útil llevar los informes y resultados que tengas.
Si tienes síntomas graves o que pueden indicar una emergencia, no es conveniente esperar a una cita ordinaria. Por ejemplo, una dificultad importante para respirar, un dolor intenso en el pecho, una pérdida de conocimiento, una confusión repentina, una convulsión o una debilidad repentina de un lado del cuerpo requieren atención urgente.
La vacunación frente a la gripe se recomienda especialmente a determinados grupos de población y las recomendaciones pueden cambiar cada temporada. Si tienes dudas sobre si está indicada para ti, puedes consultarlo con un profesional sanitario.
Sí. La consulta de medicina general también puede ser un buen punto de partida para dejar de fumar, mejorar la alimentación, hacer más ejercicio, controlar el peso o introducir otros cambios relacionados con la salud.
Antes de acudir, piensa cuál es el motivo principal de la consulta y desde cuándo tienes el problema. Si tomas medicamentos, lleva una lista actualizada y, si tienes informes o pruebas recientes relacionados con el motivo de consulta, llévalos también. Y no te preocupes por no saber explicar exactamente qué te pasa: el médico te irá haciendo preguntas para entenderlo.