TCA: Trastornos de la conducta alimentaria

TCA: Trastornos de la conducta alimentaria
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¿Qué es el TCA? TCA: Trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos en la adolescencia. ¿Qué es el TCA?

A pesar de que, es difícil acceder a los casos exactos de las personas que sufren trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA). En los últimos años en España, se ha registrado un cuantioso incremento. La tasa de prevalencia en España es de 4,1 a 6,4 % en mujeres y de 0,3 % en hombres de entre 12 y 21 años (Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia [SEMG], 2018). Además, según los expertos, esta tendencia se ha acelerado tras la pandemia de la COVID-19 (Fernández-Aranda, 2020; Wu et al., 2020). Los últimos estudios sobre la prevalencia de los TCA, destacan en concreto a la población femenina de entre los 12 y 21 años, siendo la tasa de prevalencia del Trastorno de la conducta alimentaria no especificado de alrededor 3,1%, en la Bulimia Nerviosa de 0,8% y en la Anorexia Nerviosa en torno al 0,3% (Associació contra l’Anorèxia y la Bulímia [ACAB], 2021). 

1- Introducción 

Actualmente, no se conoce la causa exacta para el desarrollo de los TCA. Por ello su etiología se considera multicausal o multifactorial, en la que se incluyen factores psicológicos, genéticos, biológicos, culturales y sociofamiliares. En el presente artículo nos centraremos en: los factores biológicos que aumentan la vulnerabilidad de sufrir estos trastornos en la etapa de la adolescencia y en los factores socioculturales, en concreto el papel de las redes sociales en la predisposición y mantenimiento de esta enfermedad (González-Gómez et al., 2017). 

2- Definición del TCA

Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos (TCA) son un conjunto de enfermedades mentales que comparten síntomas – la preocupación excesiva por la ingesta de alimentos y el peso, insatisfacción con la imagen corporal y patrones disfuncionales al comer como respuesta a impulsos psíquicos-, pero varían en cuanto a la forma de expresión clínica, conductual y psicopatológica (López y Treasure, 2011; Mendez et al., 2008). 

TCA: Trastornos de la conducta alimentaria
TCA: Trastornos de la conducta alimentaria

2.1 ¿Cuáles pueden ser las primeras señales de alarma? 

La detección precoz de los TCA es uno de los factores más relevantes en el pronóstico de la enfermedad, por ello es esencial que familiares, amigos y profesionales de atención primaria conozcan las señales de alarma que pueden indicar el posible comienzo de un TCA. 

Ruiz (2017) recoge las señales de alarma de la Anorexia Nerviosa (AN) y la Bulimia Nerviosa (BN):

  1. Cambio en el interés sobre la comida “sana” y modelos de vida saludables. Por ejemplo, pueden pasar horas revisando etiquetas nutricionales o comprobando el valor nutricional de distintos alimentos en internet. 
  2. Cambio en los gustos alimentarios, sobre todo muestran preferencia hacia productos dietéticos y aversión ante alimentos más calóricos. 
  3. En ocasiones, debido al aumento de la preocupación por la comida, hacen comentarios a los demás sobre su ingesta o dan consejos nutricionales. 
  4. Disminución de las comidas sociales. 
  5. Cambio de la velocidad de la ingesta. 
  6. Alteración del estado de ánimo. Una de las señales de alarma más comentadas por los familiares es el enfado y agresividad repentinas cuando alguien se refiere a su forma de comer o a sus cambios físicos. 
  7. Aumento exagerado y repentino en el tiempo dedicado a vestirse y arreglarse. 
  8. Aumento del nivel de actividad física de forma obsesiva y compulsiva y evitación de la inactividad (evitan todo tipo de actividades sentadas o de reposo). 

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3-  ¿Por qué en la adolescencia? 

La etapa más vulnerable en relación con la imagen corporal es la adolescencia. Mientras que, tal y como citamos anteriormente una de las características de las personas que sufren TCA es la insatisfacción corporal. Es decir, los cambios cognitivos, emocionales, fisiológicos y sociales propios de la etapa adolescente predisponen a los jóvenes a una constante preocupación por su apariencia física, por consiguiente en dicha etapa aumenta la probabilidad de padecer un TCA (Castellano et al., 2019). 

TCA: Trastornos de la conducta alimentaria
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4- El papel de las redes sociales 

Dentro de los factores socioculturales, las redes sociales (RRSS) tienen un papel decisivo en la difusión de estándares, ideas y comportamientos; es decir, tienen una importante función ideológica sobre la sociedad (Bittar y Soares, 2019). 

Gran variedad de autores (Cavazos-Rehg et al., 2019; Lonergan et al., 2020; Rodgers et al., 2020; Wang et al., 2018) defienden el papel de las redes sociales como factor relevante en la aparición de los TCA en adolescentes. Tras una revisión bibliográfica, encontramos fenómenos perjudiciales que se dan en diferentes RRSS: 

  • Instagram: Es una red social dedicada a publicar y ver fotos, en el que según Holland y Tiggerman (2016) nos encontramos dos fenómenos: fitspiration (fitness e inspiración) y thinspiration. El primero es el fitspiration, en el que se publican imágenes y textos para animar a los seguidores a llevar un estilo de vida saludable. A pesar de que las intenciones son positivas, hay elementos alarmantes como la exposición continua de un solo tipo de cuerpo, inalcanzable para la mayoría de mujeres. El segundo es la thinspiration, la cual se basa en la publicación de fotos y textos que motivan a los seguidores a perder peso y un estilo de vida basado en un TCA. 
  • Twitter: Es una red social en la que se comparten textos escritos. Arseniev-Koehler et al. (2016) exponen que las comunidades Pro-TCA pueden recibir apoyo de esta red social; por ejemplo, el uso del hashtag #proana (proanorexia) posibilita a los usuarios compartir y ver contenidos basados en la thinspiration o comportamientos Pro-TCA.  
  • Facebook: es una red social donde los usuarios pueden publicar información, imágenes y noticias. Evelyn et al. (2014) asocian un mayor tiempo asignado a las fotografías de facebook con una mayor interiorización del ideal de delgadez e insatisfacción corporal. Además, sólo en esta red social, en una búsqueda con términos relativos a los TCA se pueden encontrar 150 grupos que defienden esta patología (Jiménez, 2010). 

5- Prevención 

La prevención primaria de los TCA se centra en reducir o eliminar los factores que favorecen el desarrollo del trastorno. Los profesionales de la salud en la prevención primaria se centran  principalmente en el adolescente y en sus padres. Según Ruiz (2001) la actuación sobre el adolescente es principalmente psicoeducativa y se podría resumir en los siguientes puntos: 

  • Fomentar la aceptación de un amplio rango de siluetas corporales. Puede ser de ayuda contrarrestar con el adolescente los mensajes negativos de los medios de comunicación, sobre cuerpos delgados y modos de vida. 
  • Orientar la educación hacia intereses y habilidades sin basarse en su apariencia física. 
  • Enseñar herramientas de asertividad para aprender a aceptar su cuerpo y el de sus iguales. El adulto es un espejo, por tanto debe evitar comentarios negativos sobre su propio físico y ejercitar la empatía con los demás. 
  • Educar sobre el desarrollo corporal y establecer momentos de comunicación abierta sobre la afectividad-sexualidad con sus tutores. 

Las pautas para los padres son las siguientes: 

  • Evitar las directrices rígidas en torno a la alimentación. Por ejemplo: “en esta casa no se come ni un dulce…”
  • Hacer alguna comida en común, donde el objetivo sea la comunicación intrafamiliar. 
  • Evitar comentarios constantes sobre el valor nutricional de la comida. Por ejemplo: “la fruta no engorda, por eso puedes comer todo lo que quieras…, no tomes mucho chocolate que eso luego va a la tripa…”
  • Trabajar la empatía con su hijo, ponerse en su posición, tratando de comprender lo que quiere decir con cada gesto o palabra.  
  • Fomentar la tolerancia en el hogar (el error, la debilidad, las contradicciones, las imperfecciones…). 
  • Evitar la crítica no constructiva hacia su manera de vestir, su físico, maquillajes, posturas…
  • Enseñarle con su ejemplo, los padres deben evitar tener dietas muy restrictivas, que puedan limitar la ingesta de ciertos alimentos a su familia. 
BIBLIOGRAFÍA 

American Psychiatric Association. (2014). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed). https://doi.org/10.1176/appi.books.9780890425596 

Arseniev-Koehler, A., Lee, H., McCormick, T., y Moreno, M. A. (2016). #Proana: Pro-Eating Disorder Socialization on Twitter. Journal of Adolescent Health, 58(6), 659–664. https://doi.org/10.1016/j.jadohealth.2016.02.012 

Associació contra l’Anorèxia y la Bulímia. (1 de julio de 2021). La realidad de los trastornos de la conducta alimentaria. http://www.fima.org/fitxer/405/annex_i-informe_acab_cast.pdf

Bittar, C., y Soares, A. (2020). Media and eating behavior in adolescence. Cadernos Brasileiros de Terapia Ocupacional, 28(1), 291–308. https://doi.org/10.4322/2526-8910.ctoar1920

Castellano, M. A. N., Werner, E. P., Guzmán, P. E., y Escursell, R. M. R. (2019). Relación entre trastornos de conducta alimentaria, sobrepeso y obesidad en adolescentes. Enseñanza e Investigación en Psicología, 1(1), 9-18.

Cavazos-Rehg, P. A., Krauss, M. J., Costello, S. J., Kaiser, N., Cahn, E. S., Fitzsimmons-Craft, E. E., y Wilfley, D. E. (2019). “I just want to be skinny”: A content analysis of tweets expressing eating disorder symptoms. PLOS ONE, 14(1), e0207506. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0207506 

Evelyn, P., Meier, M.A. y Gray, P.H. (2014). Facebook photo activity associated with body image disturbance in adolescent girls. Cyberpsychology, behavior and social networking, 17 (4), 199-206. 

Fernández-Aranda, F. (2020). Eating Disorders during the COVID-19 Pandemic. European Eating Disorders Review, 8 (1), 34-37. 

González-Gómez, J., Madrazo, I., Gil-Camarero, E., Benito-González, P., Calcedo-Giraldo, G., et al. (2017). Prevalencia, incidencia y factores de riesgo de los trastornos de la conducta alimentaria en la Comunidad de Cantabria. Rev Med Vald, 8 (1). 

Holland, G., y Tiggemann, M. (2016). “Strong beats skinny every time”: Disordered eating and compulsive exercise in women who post fitspiration on Instagram. International Journal of Eating Disorders, 50(1), 76–79. https://doi.org/10.1002/eat.22559

Jiménez, M. (2010). Trastornos del comportamiento alimentario en internet. De la blogosfera a las RRSS. ICONO 14, Revista de comunicación y tecnologías emergentes, 8 (3), 84-96, https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=552556585006

Lonergan, A. R., Bussey, K., Fardouly, J., Griffiths, S., Murray, S. B., Hay, P., Mond, J., Trompeter, N., y Mitchison, D. (2020). Protect me from my selfie: Examining the association between photo‐ based social media behaviors and self‐reported eating disorders in adolescence. International Journal of Eating Disorders, 53(5), 755–766. https://doi.org/10.1002/eat.23256

López, C. y Treasure, J. (2011). Trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes: descripción y manejo. Rev Médica Clínica Las Condes, 22(1), 85–97.

Méndez, P., Vázquez-Velázquez V. y García-García E. (2008). Los trastornos de la conducta alimentaria Eating disorders. Medigraphic. https://www.medigraphic.com/newMedi/

Rodgers, R. F., Slater, A., Gordon, C. S., McLean, S. A., Jarman, H. K., y Paxton, S. J. (2020). A Biopsychosocial Model of Social Media Use and Body Image Concerns, Disordered Eating, and Muscle-Building Behaviors among Adolescent Girls and Boys. Journal of Youth and Adolescence, 49(2), 399–409. https://doi.org/10.1007/s10964-019-01190-0

Ruiz, P.J. (2001). Prevención primaria de los trastornos de la conducta alimentaria en la adolescencia: papel del profesional de atención primaria. Atención primaria, 27 (6), 114-121. 

Ruiz, I. (2011). Trastornos de la Conducta Alimentaria. PLOSONE, 25 (1), 2626-2636

Wu, J., Liu, J., Li, S., Ma, H., y Wang, Y. (2020). Trends in the prevalence and disability-adjusted life years of eating disorders from 1990 to 2017: results from the Global Burden of Disease Study 2017. Epidemiology and psychiatric sciences, 29 (1).

Wang, T., Brede, M., Ianni, A., y Mentzakis, E. (2018). Social interactions in online eating disorder communities: A network perspective. PLOS ONE, 13(7), e0200800. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0200800

Artículo escrito por: 

María Gil González

Psicóloga

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